Todo es química (y es natural)

El pan nuestro de cada día para los que sufrimos de alergias o intolerancias es andar mirando la letra pequeña de los ingredientes de todos y cada uno de los alimentos y condimentos que consumimos. Y es algo bueno, pero el problema aparece cuando adquirimos ciertos prejuicios.

El etiquetado de los productos para el mortal común resulta útil -por ejemplo- para conocer la proporción de azúcar o grasas que contiene un producto, pero lo cierto es que no sabemos nada más allá de eso. Mucha gente se pone nerviosa al ver una letra seguida de un guión con números. La quimiofobia cada vez está más extendida.

Cuidado con lo que lees

Europa tiene, posiblemente, una de las regulaciones más estrictas en materia de salud alimentaria del mundo. A pesar de ello, las teorías de la conspiración están a la orden del día. Algunas empresas se han convertido en algo así como la viva imagen de Satanás campando por la Tierra cuando de tanto en tanto saltan bulos -incluso en prensa seria- sobre ciertos aditivos.

Un ejemplo es el caso del edulcorante aspartamo (E-951). En su momento fue habitual encontrar día tras día artículos amarillistas y vergonzosos como este. Pues bien, en 2013 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un dictamen consensuando su inocuidad en un nivel de exposición normal (aquí el documento original).

¿Qué es eso de nivel de exposición normal?

Nada es veneno, todo es veneno; la diferencia está en la dosis.

– Paracelso

En el dictamen se extraen conclusiones como que se consume mucho menos ácido aspártico, fenilalanina y metanol a partir del aspartamo que con el consumo normal de alimentos naturales o que puede haber efectos marginales a partir de un consumo 100 veces superior al nivel de Ingesta Diaria Admisible (IDA). Esto significa dosis inferiores a 4 000 mg/kg de peso corporal por día.

¿Vaya diferencia, no? De cancerígeno y mortal a inocuo.

La falacia del lenguaje

También hace tiempo que se vienen anunciando y etiquetando ciertos productos como “orgánicos”, “naturales” e incluso “ecológicos”. En este artículo, Jose Manuel López Nicolás hace una reflexión sobre la percepción que genera en el consumidor este tipo de etiquetados.

Un buen resumen puede ser que mientras el precio de los productos etiquetados como “ecológicos” suele ser de dos a tres veces superior, sus valores nutricionales o sanitarios son idénticos a los no “ecológicos”.

Conclusión

Nuestro cuerpo es pura química. Es obvio, pero hay que empezar por ahí.

Las empresas saben que la salud se ha puesto de moda -lo cual es genial- y que ciertamente, poca gente tiene sentido crítico. El etiquetado es una forma muy directa de manipular la percepción del consumidor. En ocasiones con miedos infundados a padecer futuras enfermedades y en ocasiones apelando al ecologismo.

El consumidor, como decíamos, también carga cierta culpa. A veces se confunde ir contracorriente -por ejemplo, consumiendo productos “ecológicos” más caros y supuestamente mejores para diferenciarse del resto de consumidores- con tener sentido crítico y preguntarse la naturaleza de lo que pretenden vendernos.

La ignorancia, como la alimentación, sólo depende de nosotros mantenerla a raya.

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7 comentarios en “Todo es química (y es natural)

  1. Pingback: “Detox”: veneno en la mente | Al gluten, buena cara

  2. Aquí lo mas importante es si esos ingredientes químicos son producidos por la naturaleza, como los ingredientes de una manzana, que unos dependen de otros para su correcta ingesta y su benéficio alimentario.. o unos ingredientes químicos producidos artificialmente que ni se acercan a su verdadero origen y para qué se utilizan y como los metaboliza o no nuestro organismo.. un ejemplo. Quién es capaz de producir una manzana en un laboratorio y se asemeje a una producida en un ÁRBOL sin agentes químicos que lo nutran.

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    • Sr anonimo:
      No es mi intención criticar tu opinión, PERO es una muestra de ignorancia (en el buen sentido de la palabra del hecho de desconocer) el comentario que haces sobre los ingredientes naturales vs los artificiales, si tu dices por ejemplo tocoferol, es exactamente la misma estructura química el natural vs uno sintetico o semisintetico, por ejemplo la famosa aspirina tiene como componente activo el acido acetilsalicilico, este es un derivado del acido salicilico que se encuentra en la corteza del sauce blanco, aunque descubrieron como desarrollarlo quimicamente para no acabar con todos los pobres sauces blancos del mundo y si tu ves la molecula semisintetica vs la extraida del arbol son exactamente iguales, la diferencia solo es desde donde se produce, perfecto entiendo que tengas desconfianza de las industrias, pero no puedes decir que algo es natural es mejor que lo químico si hablando de forma racional son exactamente las mismas estructuras químicas cuando se realiza un analisis y por ende se comportan de igual forma en el organismo ya que el organismo no tiene idea cual viene de la industria y cual de la naturaleza, el solo dice esto es esta estructura químico y yo debo hacer esto con ella.
      Es cosa de investigar un poquito y sacarse un poco la venda conspiracional que todo lo químico es malo, de eso trata el articulo. Un saludo y abrazo desde España 😀

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  3. La liga que usted menciona respecto al Aspartamo, que por cierto es incorrecta, la correcta la he pegado al calce, indica que la autoridad Europea ha considerado como “Acceptable Daily Intake (ADI) of 40mg/kg bw/day” (Ingestión Diaria Aceptable de 40 mg) de esta neuro-toxina.

    ¿Se molestó usted en investigar cuánto Apartamo contiene la soda dietética al aseverar que “no es veneno”? Basados en la información publicada por R.A. Rapport Publishing Inc., proporcionada por los fabricantes (ver liga abajo), UNA lata de 330 ml contiene 187.5 mg de Aspartamo. Obviamente esto es casi CINCO VECES la cantidad aceptable.

    Invito a sus lectores a que investiguen en Internet las graves consecuencias que este exceso causa a nivel celular neuronal, particularmente en relación con la toxicidad por methanol y por formaldehído.

    No hace falta decir más, ¿o si?

    Lo que si hace falta decir es que la cantidad multimillonaria que gastan las empresas de gaseosas en lobbying (cabildeo) con las autoridades en EE.UU., Europa y el resto del mundo es obscena. Así como lo es los pagos que las mismas hacen a empresas y “consejeros” con sitios de Internet pseudo-científicos que lo único que hacen es desinformar al consumidor.

    Referencias:

    http://www.efsa.europa.eu/en/press/news/131210
    https://en.wikipedia.org/wiki/Diet_drink

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