Detox: veneno en la mente

Todos los años por estas fechas se crea un boom de cara a la “Operación Bikini”. Los famosos se apuntan a promocionar productos milagrosos que nos harán perder peso rápidamente, incluso con la promesa de hacernos más sanos, pero, ¿qué son exactamente y en qué consisten las dietas “detox”?

Cómodo y fácil: formas, tamaños y colores para todos los gustos

Por un lado están las dietas al uso, las que consisten en tomar unos los alimentos de una forma predeterminada y excluir otros, con recomendaciones de todo tipo: desde beber mucha agua hasta ingerir de forma estricta sólo cierto tipo de vegetales.

Otras consisten en tomar suplementos. Estos productos se suelen comercializar en forma de preparados (bajo la etiqueta “natural, por supuesto) de zumos o batidos e incluso cápsulas concentradas de frutas y verduras -más natural imposible- bajo la premisa de ser productos desintoxicantes, purificadores, depurativos, etc. En definitiva, prometen dejar nuestro sucio cuerpo interior como nuevo y totalmente a estrenar. La realidad es que no son ni desintoxicantes, ni purificadores, ni depurativos.

Son caros. De eso sí estamos seguros.

¿Natural?

Dentro de las recomendaciones generales que se dan al seguir estas dietas es tomar elementos naturales, sin tóxicos. Siempre que aceptemos que un preparado en polvo o una cápsula de vaya usted a saber qué es más natural que una ensalada o una deliciosa macedonia, entonces sí: el artificio en cuestión será natural. La ironía de ampararse en la naturalidad para elegir lo primero frente a a lo segundo es exquisita.

Un ejemplo famoso de dieta “natural” es el caso de la mujer que murió por ingerir demasiado agua. No hay nada más natural que el agua, pero se puede salir gravemente perjudicado de según qué consejos. Lo comentamos en ‘Todo es química (y es natural)’: lo perjudicial es la dosis, no el veneno.

Es especialmente curioso recomendar consumir agua en cantidad con la idea de purificar, cuando uno de los efectos es la disminución del apetito. Precisamente, comer menos o controlar la cantidad es una recomendación básica para ayudar a regular el peso en pacientes con sobrepeso (pero no es la única).

No puedes desintoxicar tu cuerpo

El profesor de medicina Edzard Ernst de la Universidad de Exeter dice lo siguiente en este estupendo artículo de The Guardian:

Seamos claros, hay dos tipos de desintoxicación: una es respetable y la otra no. La respetable es el tratamiento médico de personas con adicción a las drogas. La otra es una palabra que ha sido secuestrada por empresarios, curanderos y charlatanes para vender falsos tratamientos que supuestamente liberarán nuestro cuerpo de toxinas acumuladas. (…) Si las toxinas se acumulasen en un nivel que el cuerpo no pudiera expulsar, ya estaríamos muertos o en un estado muy grave. Tenemos riñones, hígado, piel e incluso pulmones que nos están desintoxicando ahora mismo. No existe ninguna manera de que un tratamiento ‘detox’ haga que el cuerpo funcione mejor de lo que ya funciona

El cuerpo, por tanto, ya es una máquina muy efectiva de desintoxicación.

No obstante, es cierto que en ocasiones se puede favorecer esta limpieza de una forma pasiva. Un ejemplo es lo que le sucede a nuestro hígado tras ingerir una gran cantidad de alcohol.

La dietista Catherine Collins dice lo siguiente en el mismo artículo:

Es bueno pasar varios días sin consumir alcohol tras un fin de semana “duro”, pero la idea de que un hígado sano necesita ayuda externa para ser limpiado es ridícula

Se puede leer un artículo similar en El País.

La psicología tras las dietas

Hemos hablado con Carmen Plasencia, psicóloga clínica y blogger en La caja de Skinner: “Parece que hacer dieta está de moda, pero para ser rigurosos, ni todo el mundo la hace ni muchos de los que dicen hacerla realmente siguen una.”

La American Dietetic Association publicó en 2013 un estudio que afirmaba que las mujeres mayores de 62 años tienen más tendencia a cumplir dietas saludables como la mediterránea y evitar ciertos alimentos en favor de su salud. Sin embargo, esta tendencia se invierte cuanto más bajamos en la pirámide de edad. Los jóvenes de ambos sexos se preocupan poco por la cantidad o calidad de lo que consumen, en buena parte debido a la falta de tiempo y a la inmediatez de alimentos preparados.

“Existen múltiples motivaciones por los que una persona se plantea realizar una dieta”, dice Carmen. “Desde aquellos con el objetivo claro de ganar salud hasta los más banales, como eliminar la grasa localizada en los tobillos. La motivación es uno de los factores personales que influyen a la hora de tomar la decisión de realizar una dieta, pero no es el único. La autoestima, la idea de “imagen corporal” que tengamos, la auto-exigencia, o la tolerancia a la frustración por un lado y los medios, los modelos, o las relaciones sociales por otro, facilitan o dificultan el llevar a cabo esta conducta.”

El nutricionista Juan Revenga también hace una reflexión al respecto en este artículo: “caemos en sus garras porque hay algo a lo que nos es muy fácil sucumbir y no es otra cosa que el hacer caso a aquello que nos gusta o gustaría oír (…) total por probar no pasa nada, muy en especial si nos dicen que además el producto, sistema, energía, método, terapia, etc. adelgazante es “natural”.”

Conclusión

Los remedios milagrosos no existen. No te puedes desintoxicar voluntariamente de algo que tu cuerpo hará por si mismo sin ayuda externa, pero puedes evitar malos hábitos que te serán perjudiciales a corto y largo plazo. Evitar alimentos con mucho contenido de azúcar, hacer dieta basada en verduras y legumbres y hacer deporte de manera regular. Esos simples hábitos pueden alargar en unos años nuestra esperanza de vida.

La preocupación por tanto no debería ser cómo limpiar nuestro cuerpo, sino prevenir malos hábitos. Si comemos bien y hacemos deporte, estaremos sanos y nos sentiremos bien. Sin magia y todo natural.

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