Introducción a la vida sin gluten

Si tienes un niño diagnosticado con la enfermedad celíaca o si eres un celíaco tardíoBIENVENIDO.

Esperamos que esta pequeña guía te sirva como referencia y te aclare algunas dudas.

¿Qué es el gluten?

El gluten es una proteína que se encuentra de forma natural en varios cereales (p. ej. trigo, centeno y cebada) y de forma artificial o accidental en alimentos elaborados (p. ej. panes, salsas o productos libres de gluten de forma natural elaborados en fábricas donde se manejan otros productos que sí contienen gluten. A esto se le llama contaminación cruzada.

Dos buenos ejemplos son la avena y las lentejas. Ambas son libres de gluten, pero a menudo se procesan en fábricas en las que también se procesan otros cereales (generalmente trigo). En el caso de las lentejas se debe adoptar la costumbre de revisarlas siempre antes de cocerlas. Un grano de trigo y una lenteja se diferencian con facilidad, por lo que podemos eliminar el peligro fácilmente.

Con la avena es diferente ya que el grano de trigo es parecido. No es aconsejable comprar avena sin un certificado que garantice que el cereal está libre de contaminación.

¿En qué consiste la enfermedad celíaca?

La enfermedad celíaca es genética. El gluten presente en algunos alimentos provoca que el sistema inmune ataque a las propias células del cuerpo.

El síntoma más visible e inmediato generalmente suele ser fuertes diarreas y dolor intenso de forma prolongada en el tiempo. Se estima que actualmente sólo se diagnostica al 10% de los que la padecen, por lo que es importante acudir al médico en caso de malestar o síntomas.

¿Tiene cura?

Por ahora no. Hay muchos estudios en curso, pero nada fiable ni concluyente. Huye de quien te diga que sí o intente venderte remedios basados en medicina alternativa (p. ej. homeopatía). No es cuestión de fe. Simplemente, no existe.

El único tratamiento para la enfermedad celíaca es una dieta libre de gluten de por vida.

¿Qué efectos tiene a corto y largo plazo?

Cuando una persona celíaca consume gluten se desencadena una respuesta inmunitaria que ataca el revestimiento del intestino delgado. El daño del intestino delgado interfiere con la absorción de nutrientes. Los casos de personas no diagnosticadas que siguen una buena dieta y sufren desnutrición son frecuentes. Con el tiempo, el proceso también puede dañar otras partes del cuerpo. A largo plazo incrementa el riesgo de padecer otras enfermedades como anemia, afecciones en los huesos o cáncer intestinal (entre otras).

Por suerte, el daño causado por la enfermedad celíaca es reversible y habitualmente la persona afectada se sentirá mejor en poco tiempo después de adoptar la nueva dieta.

¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?

Al ser una enfermedad genética algunas personas nacen con ello y otras lo mantienen latente hasta que se manifiesta con la edad. Otras no llegan a manifestarlo nunca. Es una lotería.

La vida es así. No te castigues buscando un sentido. Toca madera, ya que el tratamiento es mínimo.

¿Cuánto me va a costar la broma?

Depende única y exclusivamente de ti.

!En serio!

Los productos elaborados específicamente para los celíacos como la pasta o la bollería son más caros. Hay otros productos elaborados para el consumidor general como gominolas, helados y algunas bebidas alcohólicas (infórmate bien) que mantienen su precio.

En todo esto hay una trampa fundamental: ninguna alimentación saludable debe incluir estos productos de forma habitual.

En este post ya dejamos caer que algunos informes son tramposos y sólo buscan fomentar el consumo de productos elaborados para una industria en auge. No representan el precio de la cesta de la compra de todos los celíacos ni se basan en una alimentación saludables para una persona, celíaca o no.

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Dicho de otra forma, si comes bien no vas gastar más en comida que el resto de mortales. Todos los productos básicos como arroz, legumbres, tubérculos, huevos, verduras, hortalizas, frutas, grasas, aceites, leche, frutos secos, carnes y pescados frescos cuestan exactamente lo mismo. Son productos libres de gluten de forma natural.

No obstante, si eres una persona que nunca ha llevado unos hábitos alimenticios adecuados, en Al gluten, buena cara defendemos rotundamente que el diagnóstico de la enfermedad celíaca es una oportunidad de oro para empezar de cero y aprender de nuevo a comer de forma sana y saludable.

Eso sí, seremos francos: cambiar es difícil. No esperes un camino de rosas. Busca ayuda si lo necesitas.

¿Y ahora qué?

No te vamos a engañar: acostumbrarse incluye algún que otro dolor de cabeza. Te enfadarás y maldecirás mil veces.

Requiere tiempo aprender qué puedes y qué no puedes comer siendo celíaco. Coger la rutina de revisar todas las etiquetas es cansado al principio, pero te acostumbrarás (te lo prometo).

Se debe tener cuidado con la contaminación cruzada y andar revisando la higiene de la mesa cuando comes con otras personas, la limpieza de la cocina si estás en casa de otra persona, etc. Es raro al principio, pero la gente siempre intentará ayudarte.

Lo peor es, sin duda, que probablemente debas decir adiós a tu restaurante favorito.
¡Pero descubrirás otros!

Todo el mundo se volverá curioso al respecto y tendrás que explicar lo mismo decenas de veces; en qué consiste la enfermedad celíaca, los síntomas, etc. Te convertirás en un experto mundial en la enfermedad celíaca a base de repetir.

Las personas más cercanas a menudo serán las que más olviden que ya no puedes comer o beber ciertas cosas y te seguirán ofreciendo comida o bebida que no puedes tomar sin mala intención. Intenta no enfadarte, se sentirán mal al darse cuenta de su error.

Tómatelo con calma. A la fuerza aprenderás a no frustrarte. Y se aprende, créeme.

Por otra parte, quítate de la cabeza el que no podrás hacer las mismas cosas que los demás. Ser celíaco no es un handicap.

Hay muchos celíacos ilustres. Aquí hemos hablado de Novak Djokovic y Collin McHugh. En el blog ‘Un celíaco por el mundo‘ puedes seguir las aventuras de un celíaco que demuestra día a día que se puede vivir sin gluten en cualquier parte.

¿Algún consejo?

A la hora de comprar comida siempre se debe revisar la lista de ingredientes. Hay una regla de oro: desconfíar siempre de los productos elaborados.

Que algo no indique que tiene gluten no significa que no lo tenga.

Por ejemplo, la verdura de una ensalada en bolsa son libres de gluten, pero pueden tener como picatostes o salsas que pueden contener gluten.

Las legumbres deben revisarse, pero nada más; sólo echar un ojo.

Por fortuna, cada vez hay más y más productos libres de gluten en el mercado.

La gran recompensa a todo este esfuerzo es que mejor. Y si consigues mejorar tu dieta, notarás que estás tomando las riendas sobre tu salud.

El esfuerzo inicial en aprender valdrá la pena de por vida.

Ten paciencia y no dudes en compartir tus inquietudes con nosotros en Facebook y/o Twitter.

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