Cómo (no) ser Steve Jobs

En 2013 Ashton Kutcher protagonizó jOBS, un biopic sobre el legendario co-fundador de Apple. Para preparar el papel, Kutcher cambió su dieta habitual para adoptar el estilo de las dietas extremas que Jobs practicó durante muchas etapas de su vida. Después de un tiempo alimentándose a base de fruta, nueces y semillas, Kutcher tuvo que ser hospitalizado debido a fuertes dolores en el páncreas. Casualidad o no, Jobs falleció de cáncer pancreático. Esta es su vida y su muerte desde el punto de vista de la alimentación.

Filosofía y estilo de vida

La vida de Jobs estuvo marcada por la espiritualidad. Seguidor empedernido de la filosofía zen y poseedor de un gusto exquisito por el diseño industrial y el minimalismo, en 1972 ingresó en la Universidad de Reed, donde junto a un par de amigos de primer año comenzó a experimentar la elevación interior a través de viajes de ácido y a seguir dietas “purificadoras” extremas. El propio Jobs contaba en su famoso discurso en la Universidad de Stanford que en aquella década, durante su estancia en la Universidad de Reed, comenzó a frecuentar un templo Hare Krishna para poder tener una cena decente al menos una vez por semana.

La filosofía zen absorbió la atención de Jobs y marcó el resto de su vida. Tanto es así, que su boda con Laurene Powell en 1991, fue oficiada por un monje budista con el que Jobs entabló amistad. Los diseños sencillos y minimalistas de Apple también son buena muestra de ello.

Acorde a su biografía oficial, cuando Jobs fue apartado del desarrollo del Macintosh en 1985, este se encerró en su casa durante varios días. Bajó las persianas, desconectó el cable de los teléfonos y se aisló del mundo (el teléfono móvil aun no hacía mella). Durante este periodo, unos antiguos compañeros del grupo de desarrollo del Macintosh acudieron al rescate y tras mucha insistencia, Jobs terminó abriendo la puerta. Reunió a todo el mundo en el único lugar amueblado de la casa: la cocina. Por entonces era un gran admirador de los diferentes estilos y diseños de cocinas por el aire futurista, elegante y minimalista de los electrodomésticos de la época, así como de la estética Bauhaus que tanto condicionaría el diseño de los productos de Apple.

Photo by Diana Walker/SJ/Contour by Getty Images
Photo by Diana Walker/SJ/Contour by Getty Images

Dietas

Jobs se convirtió al vegetarianismo estricto en 1972 después de leer ‘Dieta para un planeta pequeño’ de Frances Moore Lappé y endureció la tendencia a mantener dietas extremas con periodos de ayuno, purgas y reducir la ingesta a uno o dos alimentos al día, como manzanas, dátiles, almedras, toneladas de zanahorias o cereales integrales durante semanas.

“Sin las proteínas pierdes peso. Son el material del que se forman tus músculos, tu piel y tus órganos. Aunque a veces se las sataniza, las grasas juegan un papel importante en nuestros niveles hormonales y en la función cerebral”

Más tarde leería ‘Sistema de sanación a través de una dieta antimucógena’, de Arnold Ehret, un naturópata que afirmaba que sólo había que comer fruta y verdura sin almidón para evitar que el cuerpo produjera mucosidades dañinas. Esta dieta, también conocida como Dieta del Jardín del Edén, es una dieta del tipo ‘detox’ que defiende las purgas y los ayunos prolongados.

Tras leer este libro, Jobs también dejó de ingerir granos (como cereales, arroz y derivados como el pan) y leche e intensificó los periodos de ayuno, interrumpiendo estos con grandes cantidades de agua y verduras.

Jobs creía firmemente que este tipo de dietas eran tan eficaces y poderosas desintoxicando el cuerpo que incluso eliminaban la necesidad de utilizar desodorantes.

La dieta quedaba exenta, por tanto, del consumo de grasas y proteínas y estaba sobrecargada de azúcar debido a la ingesta abundante de fruta.

Marisa Moore, nutricionista y portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética en Estados Unidos comentó a CNN al ser preguntada sobre este tipo de dietas que «Sin las proteínas pierdes peso. Son el material del que se forman tus músculos, tu piel y tus órganos (…) Aunque a veces se las sataniza, las grasas juegan un papel importante en nuestros niveles hormonales y en la función cerebral».

El azúcar es regulado en el organismo a través de la insulina, la cual es liberada por el páncreas. Una sobrecarga de azúcar explicaría los síntomas de Ashton Kutcher cuando adoptó el estilo de alimentación de Steve Jobs.

2004

Jobs llegó a culpar de la aparición del cáncer al extenuamiento físico al que se vio sometido en 1997 a raíz de estar con un pie en la dirección de Apple y el otro en la de Pixar: «Probablemente fuera entonces cuando el cáncer comenzó a crecer, porque mi sistema inmune se encontraba bastante debilitado por aquella época». Hay que remarcar que la ciencia rechaza que el estrés o un sistema inmune débil sea detonante de cáncer.

En cualquier caso, durante una revisión médica en 2003, un escáner reveló las primeras muestras de un tumor en el páncreas y Jobs fue oficialmente diagnosticado de cáncer por primera vez en octubre de 2003. En aquel entonces era un tipo de cáncer asociado a una elevada mortalidad pero, para suerte de Jobs, una biopsia reveló que tenía un tumor atípico, tratable y extraíble mediante una cirugía. La revelación era prometedora. La inmensa mayoría de los que se sometían a ella tenían una tasa de supervivencia de al menos 10 años. No obstante, Jobs decidió no someterse a la cirugía.

Una de las personalidades tecnológicas más influyentes del planeta resultaba ser un escéptico de la medicina moderna. Decidió probar con acupuntura, dietas vegetarianas anti-cáncer, remedios herbales y diversos tratamientos que él mismo buscaba en Internet. “Incluso consultó a un vidente”, apunta su biógrafo Walter Isaacson.

Como cabeza irreemplazable de Apple, la empresa se vio al borde del abismo -por aquel entonces todavía no era la empresa que revolucionaría el mundo con el iPhone- a pesar de la presión que los inversores mantenían para obtener información sobre el estado de salud de Jobs. No obstante, la cúpula de Apple decidió mantener silencio. Para horror de familiares, socios e inversores, mantuvo su decisión durante nueve interminables meses.

Finalmente, en julio de 2004 se sometió a la cirugía de páncreas sin llegar a recibir radioterapia o quimioterapia. Se hizo público que Jobs había sido tratado de ‘una enfermedad amenazante para su vida’ y que ya estaba curado. El silencio funcionó. El día después del anuncio, las acciones de Apple sólo cayeron un 2,4%.

Laurene Powell (mujer de Jobs) era vegana cuando contrajeron matrimonio en 1991, pero tras la primera operación en 2004 comenzó a incluir otros alimentos en su dieta. Su hijo Reed, vegetariano hasta entonces, también comenzó a tener una dieta rica y variada. A pesar de todo, Jobs continuó en sus trece y durante períodos que podían llegar a comprender semanas, era capaz de alimentarse exclusivamente a base de ensaladas de zanahoria y manzanas y siguió practicando ayunos frecuentemente.

2009

La salud de Jobs se complicó considerablemente a principios de 2009 y tras resistirse a aceptar la idea de necesitar un trasplante de hígado, en febrero finalmente accedió. Entró en la lista de espera mientras su estado de salud empeoraba considerablemente y cuando finalmente apareció un donante adecuado en casi a finales de marzo se sometió con éxito al trasplante.

Tras una complicada recuperación en el hospital, Jobs tomó la decisión de seguir una estricta dieta a base batidos de fruta o smoothies, llegando al punto de exigir tener al menos 8 tipos de batidos diferentes a la hora de la comida para poder escoger el que más le gustase.

Dice Isaacson en su biografía:
“Se acercaba mínimamente la cuchara a la boca para probar un poco y afirmaba: «No está bueno. Ese otro tampoco sabe bien». Al final, Eason se enfrentó con él: «¿Sabes qué? No se trata de cómo sepan —lo regañó—. Deja de pensar en ellos como comida. Comienza a pensar en ellos como medicina»”.

Igualmente y como cabía esperar, continuó realizando ayunos en contra de toda recomendación médica.

2011: muerte

En noviembre de 2010, con los primeros dolores por la reaparición del cáncer, Jobs dejó de comer y una enfermera empezó a alimentarle vía intravenosa. Para cuando llegó la Navidad, Jobs pesaba 52 kg.

A principios de 2011 aparecieron nuevos tumores. Su salud era tan delicada que tomaba grandes cantidades de morfina y analgésicos para combatir el dolor. A pesar de hacer grandes esfuerzos por mantener su cuerpo lo más nutrido posible, el haber recibido una operación de páncreas y tener un hígado trasplantado dificultaba tremendamente la absorción de proteínas. Al mismo tiempo, el bajo peso complicaba el tratamiento con medicamentos más agresivos. Y los ayunos continuaron.

Finalmente, su cuerpo se rindió el 5 de octubre de 2011.

Conclusión

No está demostrado que un tipo de dieta pueda desembocar directamente en un tipo de cáncer en particular. Concretamente, la causa del cáncer de páncreas es desconocida, pero se acepta que malos hábitos prolongados en el tiempo pueden desembocar en enfermedades graves, al igual que, por ejemplo, la alta contaminación ambiental se asocia a una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Como comentamos en ‘Todo es quimica (y es natural)’, la química no es ni buena ni mala; es lo que nosotros queramos que sea. Sólo de nosotros depende crear (y sobretodo, mantener) hábitos de vida saludables, tanto físicos como mentales.

Poca gente discute el papel que Steve Jobs tuvo en el sector de la tecnología pero, así mismo, llama la atención que una persona tan relevante y aparentemente culta tuviese una creencia tan ciega en la medicina alternativa como para rechazar sistemáticamente los tratamientos médicos contra una enfermedad como el cáncer.

Para los interesados en profundizar más en la fascinante vida de Steve Jobs, recomendamos leer su biografía oficial: ‘Steve Jobs‘ por Walter Isaacson.