Adictos a las distracciones

Una tarde a principios del verano pasado, estaba leyendo y de repente caí en la cuenta de que estaba leyendo el mismo párrafo una y otra vez. Lo leí media docena de veces antes de llegar a la conclusión de que no tenía sentido seguir. No podía concentrarme lo suficiente en la lectura.

Estaba horrorizado.

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